Redimensionar imagen online gratis
Redimensiona imágenes JPG, PNG o WEBP a las dimensiones exactas que necesites para redes sociales, tu web o documentos, manteniendo la proporción si lo deseas.
- Define dimensiones exactas en píxeles.
- Mantén la proporción automáticamente.
- Perfecto para redes, e-commerce y blogs.
Arrastra tus archivos aquí
.jpg, .jpeg, .png, .webp · hasta 23.8 MB · máx. 5 archivos
Cómo usarlo en 3 pasos
- 1
Sube tu imagen
Arrastra o selecciona una imagen.
- 2
Indica el tamaño
Escribe el ancho y, opcionalmente, el alto.
- 3
Descarga
Tu imagen redimensionada lista en segundos.
Cambia el tamaño de tus imágenes con precisión
Redimensionar es ajustar el número de píxeles de ancho y alto de una imagen. Es una tarea clave para cumplir las medidas exactas que piden las redes sociales, las fichas de producto de una tienda online, las cabeceras de un blog o los avatares de un foro, y para evitar que las fotos se vean gigantes, recortadas o pixeladas donde las publicas.
Reducir el tamaño de una imagen conserva muy bien la nitidez y, de paso, baja su peso. Ampliar mucho una imagen pequeña, en cambio, puede restarle calidad porque el programa tiene que “inventar” píxeles que no existían en el original; por eso conviene partir siempre de la mayor resolución disponible cuando necesites una versión grande.
En DocuMixa indicas el ancho que quieres y, si activas la opción de mantener proporción, el alto se calcula automáticamente para que la imagen no se deforme ni se estire. Esto te ahorra hacer cálculos y garantiza que círculos, logotipos y rostros se vean correctos.
Es una herramienta ideal cuando una plataforma rechaza tu foto por superar unas dimensiones máximas, cuando necesitas homogeneizar un lote de imágenes al mismo ancho o cuando preparas miniaturas. Todo ocurre en segundos y sin instalar nada.
Ancho, alto y proporción: cómo evitar que tu imagen salga deformada o con otra medida
La opción que más confunde de esta herramienta es la combinación entre ancho, alto y mantener proporción. Con la proporción activada, que es el valor por defecto, el ancho y el alto funcionan como una caja máxima dentro de la cual cabe la imagen entera. Si escribes solo el ancho, el alto se calcula solo. Si escribes ambos, la imagen se ajusta hasta que encaja en esa caja y por eso puede quedar más pequeña en una de las dos medidas.
Un ejemplo lo aclara. Tienes una foto de 4000 por 3000 píxeles y quieres un cuadrado de 1080 por 1080 para Instagram. Con la proporción activada obtendrás 1080 por 810, no un cuadrado, porque la foto es apaisada y debe caber completa. Si desactivas la proporción y pones 1080 por 1080, sí obtienes un cuadrado, pero la imagen se estira hasta deformarse: las personas se ven más anchas o más delgadas. La solución correcta para un cuadrado sin deformar es recortar primero la zona que te interesa con la herramienta de recortar imagen y redimensionar después.
Reducir es casi siempre seguro, y es la operación para la que esta herramienta rinde mejor. Ampliar, en cambio, está permitido pero no añade detalle: la herramienta calcula píxeles nuevos por interpolación y la imagen se ve más blanda. Una foto de 600 píxeles estirada a 3000 no sirve para imprimir un cartel. El límite de la herramienta es de 10 000 píxeles por lado, y el valor inicial de ancho es 1280, una medida cómoda para una imagen de blog o para enviar por correo.
El formato se conserva. Un PNG sigue siendo PNG y mantiene su transparencia; un JPG se vuelve a guardar con una calidad alta, de 90, así que cada redimensionado de un JPG implica una nueva compresión leve. Por eso conviene partir del original y no de una versión ya redimensionada. Un error habitual es reducir una foto varias veces seguidas, cada una sobre el resultado anterior, en lugar de repetir siempre desde el archivo inicial.
Los usos más prácticos son preparar fotos para fichas de producto, reducir imágenes antes de adjuntarlas a un correo, ajustar una foto de perfil o cumplir los límites de píxeles que piden algunos formularios. Una regla útil es decidir la medida según dónde se verá: una imagen que en la web ocupa 800 píxeles de ancho no necesita subirse con 4000, porque el navegador la encogerá de todos modos y el visitante descargará datos que nunca verá. Si tras redimensionar el archivo todavía pesa más de lo que admite el destino, pásalo después por la herramienta de comprimir imagen para afinar el tamaño. El orden recomendado es siempre recortar, luego redimensionar y al final comprimir.
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